AL
jueves, 20 de marzo del 2008
Cuantas veces dejé mareada mi esperanza
cuando se protegía ante tus ganas de quebrar
esa ley que escribimos juntos
que acordaba nunca olvidar.
Tanto te quise que te dí todo,
nunca pretendí tu persona, cambiar;
por respuesta obtengo abandono
a pesar de las veces que deseé continuar.
Escucho en el aire tu lenguaje absorto
dándome razones para enterrar
aquellos recuerdos, tal cual tesoros
de un romance unilateral.
Quedo vulnerable en este cuarto sordo,
pero busco en mis emociones, tranquilidad.
El tiempo quizá me devuelva a tu entorno
pero si así lo anhelaste, este es el final.
cuando se protegía ante tus ganas de quebrar
esa ley que escribimos juntos
que acordaba nunca olvidar.
Tanto te quise que te dí todo,
nunca pretendí tu persona, cambiar;
por respuesta obtengo abandono
a pesar de las veces que deseé continuar.
Escucho en el aire tu lenguaje absorto
dándome razones para enterrar
aquellos recuerdos, tal cual tesoros
de un romance unilateral.
Quedo vulnerable en este cuarto sordo,
pero busco en mis emociones, tranquilidad.
El tiempo quizá me devuelva a tu entorno
pero si así lo anhelaste, este es el final.

